Para la categoría de motivación para correr, en la mayoría de las entrevistas se mencionaron frases como "no estar sedentario", "desahogarme", "desestresarme", "calmar mi ansiedad" o "mejorar mi rendimiento". Mientras que para la categoría de consecuencias de correr, se mencionaron frases como "salgo más feliz", "ayuda a crear disciplina", "encontré comunidad", "hice amigos", entre otros comentarios relacionados con la socialización.
Las respuestas fueron variadas, sin embargo, era notorio que de las principales motivaciones para correr eran reducir el estrés, despejarse y ser más activo.
La mayoría de los jóvenes entrevistados u observados tenían menos de 30 años, por lo que es normal que en esta etapa de su vida, sientan estrés. Por ejemplo, un reporte de burnout realizado en Reino Unido, reveló que aquello entre 18-24 eran más propensos a reportar altos niveles de estrés debido a problemas que tenían que ver con tener que trabajar horas extras no pagadas con regularidad, el incremento en el costo de vida y sentimientos de aislamiento en el trabajo. Mientras que aquellos en edades de 25-34 eran más propensos a reportar altos niveles de estrés por el aumento en el volumen de trabajo y temores de seguridad laboral, (Mental Health UK, 2025). Otro estudio, reveló que la hiperconectividad con nuevas tecnologías, la presión social y económica aunado con la falta de recursos, hacen que los menores de 30 sean más vulnerables al estrés, (Voz de América, 2023). Por lo cual, era de esperarse que esta generación de corredores se enfrente a dichos desafíos y sea uno de los motivos principales para correr.
Un estudio realizado por Kianian et al (2012), muestras que al correr el cuerpo libera endorfinas, que producen sensación de bienestar y pueden reducir la percepción del dolor. También producen dopamina y serotonina, que están relacionadas con el estado de ánimo, la motivación y regulación emocional, además de endocannabioides, los cuales se asocian con la sensación de calma. Lo anterior ayuda a que las personas se sientan más tranquilas, despejadas y con mejor humor, lo cual tiene sentido con quien mencionó sentirse más féliz o calmado.
Gurung et al (2023), concluye que correr es una proporciona una terapia importante y económica para pacientes con depresión y trastornos de ansiedad, y sugieren que es importante integrarlo en el estilo de vida de los pacientes como una actividad regular. Además, la misma investigación encontró que el ejercicio en zonas verdes reduce el estrés, ofrece oportunidades para la recuperación, reduce la presión arterial, mejora el estado de ánimo y la concentración, además de promover sentimientos de paz y calma en todos los grupos de edad.
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