Correr: Un fenómeno social y psicológico en la generación Z
Por Linda Kristhell Hernández García
El siguiente estudio comienza como una anécdota personal. Durante mucho tiempo no consideré que hubiera algún deporte que me gustara practicar. De pronto, estando en una fiesta de cumpleaños, una amiga se acercó para invitarme a inscribirme a una carrera de 5 kilómetros con ella. Siendo alguien abierta a nuevas experiencias le respondí que sí sin pensarlo mucho.
Entrené una semana antes del evento y cuando éste se llevó a cabo, resultó ser una experiencia bastante estimulante. Cientos de personas se habían inscrito a la carrera; corredores usaban las playeras y mercancías de sus kits, había música alegre, los animadores tocaban los tambores, los fotógrafos estaban posicionados, había publicidad de marcas patrocinadoras y todo ello sumaba para llenar el ambiente de un notable entusiasmo que contagiaba a los participantes.
El hecho de estar corriendo con otra persona y ver cómo los corredores que pasaban a lado de mí no desistían, me motivó para no hacer tantas pausas durante la carrera y pese al cansancio del esfuerzo, tras llegar a la meta y haber comido un plátano para recuperarme, me sentí con más energía y motivación por haber completado una distancia que al principio me parecía improbable para mi capacidad. Fue así como comencé a adentrarme en este deporte y desde el año pasado, continúo yendo a entrenar con mi amiga y otros más que se nos han sumado, y en el proceso he fortalecido mi amistad con ella y hecho nuevas amistades.
Mi experiencia no es única. De acuerdo con Julie Robinson, Client Service Directo para Centroamérica y Caribe en Another, las nuevas generaciones se están transformando en corredores casuales, a quienes les interesa disfrutar de una convivencia realmente cercana, pero también suelen presumir sus procesos en redes sociales para motivar a más personas, (Belmont, 2024). De acuerdo con Strava, fue el deporte más popular del 2023 y el número de corredores continúa en aumento.
Robinson afirma que, a pesar de que el atletismo, es un deporte tradicionalmente dominado por una población de corredores veteranos, los jóvenes están encontrando en esta disciplina una forma de desconectarse de la hiperconectividad y construir nuevas realciones significativas, (Belmont, 2024).
Datos revelados por Strava, una plataforma que integra a 150 millones de atletas de más de 190 países, dieron a conocer cómo se ha transformado el atletismo en los últimos cinco años desde la pandemia por COVID-19. Los resultados muestran que la generación Z supone el tramo de edad que más corre en la actualidad, sobrepasando a los Millenials, quienes eran el grupo que más corría en el 2020, (Armero, 2025).
Del mismo modo, se reveló que "correr es más social que nunca", ya que la popularidad de los clubes de running en Strava creció un 59% en 2024. También las carreras en grupo, de 10 o más participantes, aumentaron un 18%. El deporte que antes se concebía como individual, ha evolucionado para convertirse en una experiencia social y comunitaria, (Armero, 2025).
El auge de este fenómeno social entre los jóvenes cobra relevancia en un contexto mundial en el que enfrentamos una crisis de aislamiento y ansiedad. De acuerdo con datos publicados por la OMS (2025), más de mil millones de personas padecen trastornos de salud mental entre las cuales destacan la ansiedad y depresión, que generan enormes costos humanos y económicos. Aunado a esto, un informe reciente reveló que una de cada seis personas está afectada por la soledad, problema que contribuye a unas 871,000 muertes anuales. La soledad afecta especialmente a jóvenes y a quienes viven en países de ingreso bajo y mediano. Entre el 17 y 21% de las personas entre 13 y 29 años han declarado sentirse solas, (DW, 2025).
Es bajo este contexto que vale la pena preguntarse cuáles pueden ser los beneficios de correr en grupo y cómo este deporte está ayudando a mitigar la crisis de salud mental, a causa de desconexión social, que viven los jóvenes.

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